Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms


  

 


Cultura y política en un barrio: La Trama de la Asamblea de Palermo Viejo

RESUMEN

El 19 de diciembre el colectivo “pueblo” fue desempolvado de los arcones de la historia y regresó, con cacerolas y propuestas en las manos. La nueva experiencia popular, inaugurada en diciembre de 2001, se tradujo en nuevas formas de organización, embriones solidarios que –inicialmente- en el marco de la zona de Capital Federal y Gran Buenos Aires fueros bautizados con el nombre de Asambleas.
Este trabajo intentará describir parte de la labor de la Asamblea de Vecinos de Palermo Viejo. Recorreremos un proceso de autogestión ciudadana que desembocó, durante mayo de 2002, en un entramado de actividades participativas. Cultura, política y reflexión intelectual, los ejes que sostuvieron un proyecto al que los vecinos de Palermo bautizaron La trama: El 25 y 26 de mayo, las avenidas Dorrego, Juan B. Justo, Santa Fe y Córdoba, se transformaron en un escenario de muestras artísticas, talleres de pensamiento y mesas redondas, movilización colectiva que convirtió un proyecto gestado en el seno de una Asamblea Barrial, en un polo de atracción capaz de sumar una multiplicidad de subjetividades sociales.

Introducción: la emergencia de lo nuevo.

La nueva experiencia popular, inaugurada en diciembre de 2001, se tradujo en nuevas formas de organización, embriones solidarios que en el marco de la zona de Capital Federal y Gran Buenos Aires fueros bautizados con el nombre de Asambleas. Y en estas Asambleas el “pueblo”, la gente organizada y politizada, renació como sujeto social bajo los lemas “Que se vayan todos” y “Piquete y cacerola, la lucha es una sola”, consignas potentes que actualmente siguen definiendo un espacio de lucha.
Hoy los asambleístas ocupan edificios abandonados para volverlos centros culturales, reciclan baldíos para hacer huertas comunitarias, crean servicios de salud comunales y ejercen el trueque. No por eso dejan de pensarse a sí mismos como una alternativa al poder establecido. No por ello dejan de soñar un porvenir para el pueblo del que forman parte, propuesta de un nuevo contrato de ciudadanía que en la actual coyuntura del país parece imprescindible.
Este trabajo intentará describir parte de la labor de la Asamblea de Vecinos de Palermo Viejo, aglutinamiento multisectorial, donde sectores populares, clases medias e intelectuales se reúnen para responder colectivamente, y en tanto “pueblo”, a las interpelaciones de un poder gastado que sigue escudándose en la voluntad de la “gente” para desoír la voluntad popular.
El eje central de esta ponencia serán las actividades que durante mayo de 2002, se desarrollaron en distintos escenarios del barrio. Cultura, política y reflexión intelectual, disparadores que sostuvieron un proyecto al que los vecinos de Palermo Viejo bautizaron La trama: El 25 y 26 de mayo, las avenidas Dorrego, Juan B. Justo, Santa Fe y Córdoba, se transformaron en un escenario de muestras artísticas, talleres de pensamiento y mesas redondas, movilización colectiva que convirtió un proyecto gestado en el seno de una Asamblea Barrial, en un polo de atracción capaz de sumar subjetividades sociales. Para sortear la anomia social y la anemia estatal, según la terminología de Ernesto Isuani (1997), los vecinos de Palermo se fueron organizando. Y al organizarse la Asamblea crecía, se multiplicaba, se dispersaba rizomáticamente adoptando nuevas actividades que se iban proponiendo.
Sirve de ejemplo el volante titulado Vecinas y Vecinos de Palermo, impreso en abril de 2002, donde la Asamblea narra lo logrado hasta ese momento: el programa radial “Crece desde el pie”, la página de internet, las caminatas barriales, las compras comunitarias, un apagón y marcha con antorchas en contra del tarifazo de las empresas privatizadas, escraches y un festival artístico el 23 de marzo en homenaje a los 30.000 desaparecidos y a los caídos de diciembre.

La Asamblea en tanto micro comunidad política imaginada.

Citamos, a continuación, un fragmento del volante que convocó a la primera Asamblea el 17 de enero de 2002:
La Asamblea Vecinal es una forma legítima de participación democrática, sin dirigentes ni partidos políticos, compuestas por ciudadanos en un mismo plano de igualdad con posibilidad de opinar, escuchar y votar para tomar decisiones de interés común.

Esta definición es muy importante. Se está hablando de “participación democrática”, de “ciudadanos en un mismo plano de igualdad”. La interpelación del volante traduce algo de lo que podríamos llamar “subjetividad asamblearia”, subjetividad barrial que se constituye, según el término acuñado por Benedict Anderson, como “comunidad imaginada” . Para que quede más claro: la identidad del vecino asambleísta es moldeada, según lo delata el volante, en tanto parte del rompecabezas que arma la identidad nacional. Por eso la referencia a Anderson se vuelve imprescindible: los vecinos de Palermo Viejo se imaginan a sí mismos como iguales para formar una Asamblea, a la que a su vez imaginan en el mismo plano que otras Asambleas, suponiéndolas como una parte importante de la nueva Argentina que se intuye posible a partir de la lucha.
¿Qué queremos decir con “micro comunidad política imaginada y organizada”? Expliquémoslo en detalle:
Micro comunidad. Las asambleas vecinales mantienen el sentido horizontal y profundo del compañerismo de la “comunidad imaginada” nacional, pero circunscripto a la pequeña espacialidad del barrio.
Comunidad política, imaginada y organizada. Es “imaginada”, en el sentido andersoniano, porque los vecinos comparten la imagen de su comunión, de su sentido de pertenencia. Es política porque a través de actividades y consignas se presentan como una alternativa de poder frente al descrédito de los políticos tradicionales. Está organizada democráticamente, comunitariamente, y es esa organización la que la convierte en una institución enmarcada en el campo de los sectores populares, institución que, en concomitancia con ciertos postulados de Beatriz Sarlo, moldea la experiencia de este nuevo emergente social .
La posibilidad de imaginar una micro comunidad política les permitió a los vecinos de Palermo componer una agrupación homogénea, a pesar de las discontinuidades identitarias. En tal sentido, consignas como “que se vayan todos” sirven para anunciar el país posible que la subjetividad asamblearia imagina. El movimiento social desde los barrios entiende que hay un verdadero vacío institucional, una ausencia desprotectora y una presencia degradada en los espacios públicos, una representación que no coincide con lo que la micro comunidad política pretende. Dicho de otro modo: las Asambleas Populares o Vecinales asumen la responsabilidad de preguntarse frente a un “otro ausente” (la forma estatal del capitalismo neoliberal) cómo se recompone el país, cómo se evita su derrumbe, pregunta formulada desde una voz colectiva (la micro comunidad política imaginada como actor importante de una nueva comunidad nacional) que permite ensayar respuestas en actos y en consignas, proceso inacabado que, a la fecha, no cesa de expandirse.

La Trama.

Al comienzo, La Trama no tenía nombre. Era un conjunto reducido de eventos que la Comisión de Cultura de la Asamblea se propuso como tarea inaugural. Sin embargo, el proyecto se fue ampliando para materializarse, finalmente, en más de 200 actividades en 68 espacios del barrio, durante las jornadas del 25 y 26 de mayo. Aquí participaron personas de distintos barrios de la Capital, del conurbano bonaerense y aún más lejos. La Trama se convirtió en una respuesta contundente al qué hacer cuando no hay respuesta por parte de las instituciones estatales y en una manifestación viva de las posibilidades del hacer popular.
Si observamos el proceso que transformó el boceto original en el acto concreto de La Trama emergen algunas preguntas propicias para el análisis: ¿Qué significa una trama? ¿Qué fue lo que se tramó en este proyecto? ¿Cuál fue su resultado?
La Trama fue el fruto del trabajo conjunto de muchas personas, tanto de la Asamblea como de los distintos lugares que se iban sumando al proyecto. La idea, bajo la consigna de “Sumate a La Trama”, era tejer lazos en el barrio, entramar, ir recomponiendo relaciones sociales, culturales y productivas. La necesidad era clara: ante el tejido social corroído durante décadas por las formas dictatoriales y democráticas del capitalismo neoliberal, desde el barrio se apostaba a una nueva construcción, un nuevo inicio de la Nación desde una nueva voluntad colectiva.
El trabajo fue arduo: edificar con pocos recursos un proyecto autogestionado y que no incluía fines de lucro. Con muchas dificultades y limitaciones se fue organizando el trabajo. Se eligió como fecha el 25 de mayo. El objetivo era la reflexión alrededor de conceptos vitales para la recomposición del tejido social: patria, libertad, ciudadanía, ejes articulatorios de un accionar político que, desde lo micro, comienzan a gestar un nuevo bloque contra hegemónico.
La elección del nombre fue fruto de un debate colectivo. Su significado remite a los distintos actores sociales del barrio y a la necesidad de recomponer los lazos solidarios. En tal sentido, se pensó que el logo de La Trama debía incorporar este espíritu y así se trabajaron varios bocetos hasta que se llegó a la síntesis visual buscada .
Lo primero que se hizo, como estrategia organizativa, fue contactar los distintos bares, teatros, restaurantes y centros culturales y sociales de la zona para invitarlos a ser parte del proyecto. De este modo, se entablaron vínculos personales entre miembros de la Asamblea y responsables de los distintos espacios barriales. Ante la invitación, la mayoría de las respuestas fueron afirmativas
Los vecinos tuvieron que desarrollar múltiples tareas para hacer de La Trama una realidad: preparar espectáculos y talleres; invitar a panelistas; confirmar todas las actividades en los distintos espacios; diseñar y repartir volantes; dar información en mesas barriales de difusión; hacer gacetillas de prensa; ir a programas de radio y TV; convocar a las otras Asambleas; conseguir equipos de audio; preparar información e instrumentos de relevamiento de datos; hacer y pegar carteles.
Finalmente llegó el 25 de mayo. Casi al mediodía comenzaron a hacerse presentes los visitantes que consultaban por actividades, pedían el programa, dejaban sus datos para recibir información y se adentraban, desde el propio barrio y también desde otros, en la construcción y propuesta de la Asamblea de Palermo Viejo.
Llegaban al centro de información para participar de La Trama personas de todo tipo. Unos venían en auto, otros llegaban a pie. Otros en bicicleta. La circulación fue continua y el trabajo de los asambleístas no cesaba: tenían que orientar, contestar preguntas, sugerir. Los participantes podían ir a exposiciones de arte en un restaurante, ver obras de teatro, asistir a una función circense o a una clase de filosofía, participar de debates políticos en un bar o escuchar música.
Entre las actividades del programa aparecían las siguientes: Modelos transgresores para la mujer moderna (diseño textil), Cien años de perdón y Mujer tenías que ser (música), Los 5 sentidos capitales (teatro, de Gorostiza), Para escuchar lo que pensamos y pensar lo que escuchamos (filosofía para niños) y Taller para bebés: Cómo criar padres.
Al medio día, justo en la esquina de reunión de la Asamblea, se presentó el libro ¿Qué son las Asambleas Populares?, una publicación que contó con la participación autoral de integrantes del grupo .
Las mesas redondas se sucedieron durante todo el día, seguidas con mucho interés por parte de los asistentes: Identidad y crisis, Descentralización: Qué son las comunas, Servicios públicos y negocios privados, Herramientas para la participación (Poder Ciudadano), Proyecto Lago Pacífico, De Seattle a Buenos Aires: Resistencia a la globalización (Attac, Diálogo 2000, Grupo de Reflexión Rural, Foco), El sujeto en los tiempos del cólera, 25 de Mayo del 73: Los protagonistas cuentan la historia, y Resolución de conflictos y presupuesto participativo.
Aquel sábado de mayo se vieron numerosas manifestaciones culturales, incluyendo la muestra fotográfica sobre los sucesos de diciembre (grupo Argentina Arde), y la circulación de periódicos y revistas barriales. La noche terminó con espectáculos en distintos bares de la zona y cierta satisfacción por parte de los organizadores del encuentro: con la mitad de La Trama transcurrida la imaginación de la micro comunidad política estaba encendida.
El domingo también fue un día intenso. Un segundo día de cultura y política, con magos, actores, bailarines, escultores, pintores y contadores de cuentos. Nuevamente, los nombres vistosos y convocantes: Sonidos meditados (teatro), Circo participativo para la familia (taller), Mujeres variopintas (teatro) o El zoo de cristal (teatro). Otra tarde de clases abiertas con posibilidades variadas: Tai-Chi, alfarería, diseño e iluminación, cerámica, maquillaje artístico, vitreaux... Otra jornada para encontrarse, compartir, intercambiar ideas y debatir. Otro día en el que los vecinos del barrio fueron protagonistas.
Durante el mediodía se produjo un hecho significativo para la comprensión del fenómeno asambleario. Un encuentro interpares de distintos barrios con el objetivo de charlar el tema de una de las mesas de debate vespertinas: Asambleas Populares orígenes, presente y organización futura. A las 17 horas el programa de la Jornada señalaba la Lectura de la carta de Rodolfo Walsh a la dictadura militar, que se materializó en la voz de Quique Pesoa. Según la costumbre de esos dos días, faltaron sillas para algunas de las 120 personas presentes. La carta sirvió como disparador potente para la reflexión, apuntando a lo que pasa actualmente y a las responsabilidades frente a la crisis. En el debate se notaba la preocupación por un futuro colectivo, incluyendo un llamado a la participación activa en el nuevo escenario político del país.
Las otras Mesas del día fueron: Economía solidaria: Trueque y reciclado de residuos, ¿A dónde va la economía argentina?, Los periodistas y la protesta social, El lado bueno de la crisis social – No todo es negativo y ¿A dónde van las Asambleas?
En el cierre, la jornada estuvo repleta de sonidos y colores: las llamadas de tambores y redoblantes, bailes con fuego, murgas, batucadas, candombe, bandas de rock. Sin duda se trató de un carnaval, en el sentido bajtiniano, donde la circularidad entre las clases sociales y el borramiento de sus diferencias aseguró la pertenencia de la asamblea a una subjetividad popular que puede incluirse sin problemas en la categoría de “pueblo”.
No es posible decir con exactitud la cantidad de personas que participaron en La Trama. Sin embargo, se puede afirmar, sin temor a errores, la importancia del número de concurrentes, público atento cuya presencia, desperdigada por un área geográfica considerable, se hacía notar sin demasiado esfuerzo.

Cultura y política.

¿Por qué La Trama se pensó como un encuentro entre cultura y política? Porque no sólo la cultura es política, sino que es necesario iniciar un camino en torno a la retroalimentación de las esferas, a la politización de la cultura y a la culturización de la política. Y sin dudas el cambio no puede provenir del pensamiento escindido de las prácticas. De allí el encuentro, porque los colectivos sociales son los que pueden corporeizar las búsquedas y las acciones tendientes a esta nueva construcción de lo político, una re-fundación y re-significación.
En las jornadas de mayo, las mesas redondas constituyeron un ámbito público para el despliegue de diversas posiciones e ideologías, un espacio de agrupamiento, contacto, expresión y pensamiento. Un momento para hablar y escuchar, coincidir y disentir. Por las mesas pasaron desde funcionarios públicos a militantes de partidos de oposición. De intelectuales a trabajadores. De personas comprometidas con la labor de base a profesionales de la cultura.
Una lectura atenta sobre las mesas de debate transcurridas en la jornadas del 25 y 26 de mayo, nos habla de una posibilidad reversiva de la anomia social, término acuñado por Durkheim (1893) para describir momentos históricos donde la cohesión social está fragmentada. En este sentido, fenómenos sociales del tipo del de las Asambleas vecinales indican el inicio de un cambio aglutinante que parece transformar la anomia en solidaridad y cooperación desde un diálogo participativo.
Al profundo problema de la integración en la sociedad argentina, las Asambleas vecinales responden con solidaridad y esfuerzo. En tal sentido, La Trama cristaliza la preocupación de una Asamblea empeñada en reforzar sus lazos comunitarios, respuesta positiva que hace posible el entramado de una micro comunidad política imaginada y organizada.

Conclusión: la política en el barrio.

Como hemos intentado argumentar en esta ponencia, la experiencia de La Trama, mediada por la Asamblea Vecinal de Palermo Viejo, se presenta como un ejemplo de micro acción política.
Este pequeño accionar, cotidiano, humilde, realizado paso a paso y con esfuerzo, remite a lo que Michel De Certeau llama “táctica”, las prácticas atribuidas a los sectores populares, tópico que remite a la carencia de un lugar propio. En palabras de De Certeau:
“La táctica no tiene más lugar que el del otro. Se insinúa, fragmentariamente, sin tomarlo en su totalidad, sin poder mantenerlo a distancia. […] Debido a su no lugar, la táctica depende del tiempo […] Lo que gana no lo conserva. […] Sin cesar, el débil debe sacar provecho de fuerzas que le resultan ajenas. Lo hace en momentos oportunos en que combina elementos heterogéneos […], pero su síntesis intelectual tiene como forma no un discurso, sino la decisión misma, acto y manera de ´aprovechar´ la ocasión”. (1996: L)

En el mismo texto, De Certeau habla de la “estrategia”. ¿Qué es la estrategia? Es la contrapartida de la “táctica”, y se postula desde un lugar propio, “…un lugar susceptible de circunscribirse como un lugar propio y luego servir de base a un manejo de sus relaciones con una exterioridad distinta” (1996: L). En este sentido, el sujeto de la estrategia es siempre capaz de hacer valer su voluntad y de ejercer su poder, cuerpo poderoso que puede racionalizar sus relaciones de fuerza.

La Trama, ejemplo táctico de organización, de aprovechamiento del tiempo, especialmente el tiempo simbólico de la fecha patria (25 de mayo) presenta, sin embargo, una metáfora espacial que expande la politicidad de la Asamblea vecinal: el barrio.
Es el barrio el lugar propio de los vecinos, lugar estratégico que funciona como la plataforma de una micro comunidad política imaginada y organizada. Si La Trama es aprovechamiento del tiempo (táctica), la Asamblea Vecinal, instalada en el espacio del barrio, transforma la experiencia de La Trama, desde un tópico geográfico, en un puntapié estratégico que pertenece a otra jugada ofensiva del bloque contra hegemónico, bloque que parece delinearse con cierta claridad luego de los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre del 2001.
“Reconstruyamos la trama social”, la consigna articuladora de las jornadas de mayo, permite pensar, utilizando una metáfora corporal, en una cura de las heridas sociales. Si el cuerpo social (la trama) está quebrado, vaciado, atomizado, será necesario reconstruirlo. Esta puesta en escena del “cuerpo colectivo” señala, en palabras de Roberto Jacoby, “el primer territorio a conquistar por los desposeídos” (1986: 103). Este primer territorio, estrategia corporal, se plantea como una “fuerza conjunta de los cuerpos por fuera de la esfera de producción” (Jacoby, 1986: 103).
Reconstruir la trama social: volver la mirada al barrio para encontrar una identidad que articule subjetividades. Refundar la “comunidad imaginada”, cuerpos reunidos en Asambleas barriales, Asambleas barriales constituyendo el colectivo asambleario. Cacerolas y piquetes. Engranajes del bloque contra hegemónico que parecen haber pasado, finalmente, de una resistencia táctica a una ofensiva estratégica y popular.
En el cruce de política y cultura los vecinos de Palermo pudieron crear un espacio participativo donde se manifestó la potencia del proyecto: hoy La Trama continúa. Las jornadas de mayo fueron un inicio que sigue multiplicándose en mesas de debates, obras de teatro y foros virtuales, incluyendo la recuperación de un edificio abandonado en el que los vecinos de la Asamblea encontrarán un espacio para seguir entramando proyectos. La trama, experiencia inconclusa asentada en una reflexión colectiva constante que delata el hacer cotidiano en el que debería resolverse la política como práctica democrática, destinada al bien común.
¿Por qué una micro comunidad política imaginada y organizada se vuelve útil para plantear una alternativa de poder democrático? El poder entendido como participación y acción, que es lo que propone la institución asamblearia, responde a una concepción diferente a la que impone la hegemonía dominante. Su importancia reside en el poder creador, poético, que la comunidad encuentra para responder a las presiones antipopulares. El “poder del pueblo”, que después de tanto tiempo parece haber despertado para hacerse cargo, finalmente, de su destino.


BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES.

Anderson, Benedict: Comunidades imaginadas, Fondo de Cultura Económica, México, 1991.

Baczko, Bronilaw: Los imaginarios sociales. Memorias y esperanzas colectivas, Nueva Visión, Buenos Aires, 1991.

Bozzolo, Raquel: “La Asamblea de Palermo realiza La Trama. Momentos de un fin de semana distinto”, en Revista Campo Grupal, Buenos Aires, junio 2002.

Bajtin, Mijail: La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de Francois Rabelais, Alianza, Buenos Aires, 1994.

De Certeau, Michel: La invención de lo cotidiano.1 Artes de hacer, Universidad Iberoamericana, México, 1996.

Feinmann, José Pablo: “La muerte del pueblo. De la unidad popular al carnaval de las tribus”, en Revista Página 30, Buenos Aires, Número 94, mayo de 1998.

Gurbanov, Jorge (editor): ¿Qué son las Asambleas Populares?, Peña Lillo – Ediciones Continente, Buenos Aires, 2002.

Gramsci, Antonio: Política y sociedad, Ediciones Península, Barcelona, 1977.

Isuani, Ernesto: Anomía social y anemia estatal. Sobre integración social en Argentina, mimeo, 1997.

Jacoby, Roberto: El Asalto al Cielo. Formación de la teoría revolucionaria desde la Comuna de 1871 a Octubre de 1917, mimeo, 1986.

Portantiero, Juan Carlos: Los usos de Gramsci, Grijalbo, Buenos Aires, 1999.

Pucciarelli, Alfredo: “¿Crisis o decadencia? Hipótesis sobre el significado de algunas transformaciones recientes de la sociedad argentina”, Sociedad, N° 13, Facultad de Ciencias Sociales, UBA, Buenos Aires, Octubre 1998.

Raus, Diego: “Acerca de la constitución de identidades sociales”, en Doxa, N° 9-10, Buenos Aires, Verano 1998.

Sarlo, Beatriz: “Retomar el debate”, en Punto de Vista, N° 55, Buenos Aires, agosto de 1996.

Sidicaro, Ricardo: “Poder político, liberalismo económico y sectores populares, 1989-1995”, en VVAA, Peronismo y Menemismo, Ediciones El Cielo por Asalto, Buenos Aires, 1995.

Vilas, Carlos: “Actores, sujetos, movimientos: ¿dónde quedaron las clases?”, Cuadernos del Cendes, Caracas, Mayo - Agosto 1996.

Página en internet Asamblea de Palermo Viejo: www.palermoviejo.netfirms.com

Foro de discusión Asamblea de Palermo Viejo: http://communities.msn.es/palermoviejo

Fuente primaria de datos: Cuestionarios de la encuesta realizada por la Asamblea de Palermo Viejo el 25 y 26 de mayo de 2002.



 

PALERMOVIEJO.NETFIRMS.COM  no se responsabiliza ni directa ni indirectamente sobre el material publicado en este portal que fuera extraído de diarios , revistas , televisión , radios y demás medios periodísticos, ni por las ideas o conceptos vertidos por diferentes personas a través de sugerencias, comentarios y propuestas . Tampoco se hace cargo sobre quejas , disputas , denuncias , daños o problemas legales , psíquicos , morales ni de cualquier otra índole que puedan surgir de la publicación del material recibido. Todo aquel que se sienta perjudicado por el contenido de algún articulo/opinión podrá pedir a palermoviejo.netfirms.com  la publicación de su descargo.