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¿Hacia dónde van las
Asambleas?
- Soledad -
El sábado 4 de mayo la Asamblea de Palermo Viejo se reunió
especialmente con la idea de debatir sobre una consigna puntual:
hacia dónde van las asambleas. Fue interesante observar cómo las
respuestas a esta pregunta reflejan las motivaciones que
movilizan a cada persona hacia la participación. Las diferencias
enriquecen el debate y dan cuenta de la necesidad de realizar
una puesta en común que se traduzca en posturas y acciones
verdaderamente representativas del conjunto de la Asamblea.
El debate transitó una primera instancia que podríamos llamar la
visión "macro-estructural". Precisar hacia donde van las
Asambleas o mejor aún, hacia dónde queremos que vayan, en el
marco de la situación de crisis nacional, es ciertamente una
discusión necesaria en función de la cual se opta por
determinadas líneas de acción. Recordemos en este sentido que
fue dicha situación de crisis la que movilizó la creación de
esta y otras asambleas barriales. Pero en el debate también
entraron a jugar posiciones sobre la acción hacia el interior de
nuestra asamblea y de nuestro barrio.
Una de las actividades que se ha trabajado especialmente en este
sentido es el Encuentro La Trama. En el marco de la discusión
"macro-estructural" ciertamente La Trama puede aparecer en un
primer momento como contradictoria al sentido inmediato de la
Asamblea. Como si el hacer cultural retardara el hacer político.
Como si pudiera existir la política sin la cultura que la
sostiene. Adentrarnos en esta lógica provoca que nos perdamos en
un terreno tramposo e inclusive prejuicioso hacia lo que
significa la idea de un entramado político-cultural.
La última década en nuestro país ha estado signada por una
impronta de desmovilización en términos de acción colectiva,
política, ciudadana. El surgimiento de las asambleas barriales
marca un punto de inflexión, de cambio en este sentido. Sin
embargo el cambio no es sinónimo de continuidad. Garantizar la
continuidad de las asambleas barriales no es una tarea menor,
mucho menos fácil. Es por esto que la convocatoria de cada
asamblea al interior de cada barrio es un elemento clave,
imprescindible.
Actividades como La Trama constituyen la clave para movilizar,
contagiar y asegurar hacia el futuro el proceso de
reconstrucción de las redes comunitarias. Subestimar los
beneficios de un encuentro que se define a sí mismo como
político-cultural, atenta contra el sentido mismo de la
movilización de la Asamblea. Sólo el fortalecimiento de cada
barrio garantizará que el tejido social sea verdaderamente
constitutivo de una nueva etapa en nuestra historia.
La desmovilización política fue un proceso, no una revolución.
También debe ser un proceso la recuperación de una cultura del
hacer colectivo, que es en sí misma, la esencia del hacer
político. La urgencia de resolver hoy los problemas con que nos
enfrentamos no debe ni puede debilitarnos a largo plazo. La
Trama es sólo el comienzo para continuar construyendo. Pero en
sí misma, simultáneamente, es una construcción.
Hacia dónde van las asambleas. Van hacia dónde decidan ir, van a
dónde logren llegar. Pero deben ir colectivamente, sumando,
nunca restando.
La Asamblea de Palermo Viejo está tramando algo...
sumate.
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