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PROYECTO DE DECLARACIÓN La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires solicita al Poder Ejecutivo que convoque a Audiencias Públicas temáticas, en cada uno de los Centros de Gestión y Participación (CGP), con un temario constituido por los puntos jerárquicos que afectan a la población en este momento y que están siendo tratados actualmente en las asambleas barriales y fundamentalmente aquellos que tienen relación directa con la gestión de la ciudad. También vería con agrado que estas audiencias sean convocadas con las modalidades establecidas en la Ley Nº 6, con la participación de funcionarios del Ejecutivo, legisladores de la Ciudad de Buenos Aires, autoridades del CGP y directivos de establecimientos de salud y educativos de la zona. Asimismo, se solicita que las conclusiones elaboradas a partir de estas audiencias sean tratadas posteriormente en un gabinete ampliado y se arbitren las medidas para la más amplia difusión de las demandas ciudadanas y las decisiones adoptadas por el gobierno como respuestas a las mismas. Sra. Presidenta: Desde fines del año anterior y comienzos del presente, asistimos en nuestra Ciudad prácticamente a diario -hechos que tienen su correlato en varios puntos del país- a un fenómeno de participación ciudadana en reclamo de justicia en múltiples facetas de la vida comunitaria. Esto se ha traducido en formas espontáneas de organización de los vecinos a través de las asambleas barriales, que requieren una canalización político-institucional que contribuya de manera eficaz a que las demandas expresadas por las conclusiones de las asambleas se transformen en acciones de gobierno tendientes a satisfacer los reclamos. En estos tiempos de gran cuestionamiento a la legitimidad de las representaciones de quienes se desempeñan en las instituciones republicanas, resulta conveniente que los organismos del Estado de nuestra Ciudad Autónoma no sólo acompañen a nuestros vecinos en los reclamos a la jurisdicción nacional referidos al “corralito” financiero, a la transformación del Poder Judicial de la Nación, a la concreción de una reforma política seria que profundice la democracia y conjuntamente se escuche a los vecinos en sus demandas referidas a la gestión de la ciudad y particularmente los problemas referidos a temas sanitarios, de alimentación, de desempleo y educativos. La sociedad civil emerge; la voluntad de la gente de participar en las decisiones nos plantea un cambio en los formatos de la democracia representativa. Esta nueva realidad nos obliga a reflexionar que las soluciones a los problemas de la gente no las pueden planificar los funcionarios detrás de un escritorio; es necesario escuchar y dialogar con los vecinos. De ahí nuestra propuesta de recurrir al mecanismo de la audiencia pública. La audiencia pública sancionada en el artículo 63 de la Constitución de la Ciudad y profundizada en la Ley Nº 6 es una institución a través de la cual se busca que las personas se involucren de forma protagónica en aquellas decisiones susceptibles de afectarlas directa o indirectamente. Es un espacio entre las autoridades y la comunidad para la discusión, el intercambio y la rendición de cuentas. Cuando los representantes olvidan o dejan de escuchar la voz del pueblo, de los ciudadanos, la audiencia pública y demás mecanismos de participación son un mecanismo operativo para que ellos se hagan escuchar. La realidad actual impuso un rol cada vez más activo de la población; los miembros de la comunidad exigen participar. La idea de que los ciudadanos sólo actúan cuando se trata de elegir y luego son gobernados por otros, sin que exista posibilidad alguna de interactuar con los gobernantes, ha quedado agotada. El pueblo no tolera más a las políticas anquilosadas, burocráticas y clientelistas. Ahora, la democracia representativa se debe transformar en participativa. La participación transforma al sistema democrático, le da otro dinamismo; le concede un canal de relación permanente entre los gobernantes y los gobernados. La actuación conjunta permite que las decisiones sean más razonadas, que sean el producto de un mayor consenso, que se conozcan mejor los problemas que aquejan a una sociedad y que se busquen de manera mancomunada las posibles soluciones. Hoy significa claramente interpretar el resultado de las ultimas elecciones y escuchar los actuales cacerolazos. Si no escuchamos, corremos el riesgo de seguir tratando de ejercer la democracia con un estilo perimido, pero si vemos cómo la sociedad se organiza, la forma en que las personas se juntan, dónde encuentran sus afinidades, nos damos cuenta que no tiene nada que ver con los estilos tradicionales; tiene que ver con cosas muy concretas, con reclamos y peticiones, con reivindicaciones de derechos conculcados. Esta es la verdadera sociedad, esta es la sociedad en donde debemos ver cómo será la nueva democracia representativa en el futuro y, probablemente, en el futuro próximo. Debemos estar atentos a las potencialidades de los cambios. No podemos mirar las cosas nuevas con ojos viejos. Hay categorías nuevas que debemos aprender a manejar para poder reflexionar sobre lo que será el futuro y para saber dónde deseamos poner las estrategias de cambio en nuestra ciudad y en el país. Estas estrategias involucran pensar cómo profundizamos la democracia, donde el pluralismo constituye una característica fundamental. “La libertad de disenso tiene necesidad de una sociedad pluralista, una sociedad pluralista permite una mayor distribución del poder, una mayor distribución del poder abre las puertas a la democratización civil y, por último, la democratización de la sociedad civil amplía e integra la democracia política”. (Norberto Bobbio: El futuro de la democracia). Asistimos al agotamiento irreversible de un modelo de acumulación injusto, que torna siendo ineficaz, porque no sólo colapsa el Estado sino también el mercado. Es crisis del Estado, del mercado y también de la sociedad. Existe un fuerte reclamo ciudadano que impugna todo lo viejo, lo fracasado de la política tradicional que en 18 años de democracia no supo, no pudo o no quiso, construir un país normal. Es necesario refundar la Nación porque la vieja ya no existe más. Es imprescindible construir una nueva legitimidad democrática, porque la impugnación generalizada de la política puede llevar a que el poder económico concentrado, hoy cuestionado, termine gobernando a través de un poder autoritario, como tantas veces ocurriera en nuestra historia. La sensación que existe hoy de estar tocando fondo, de vivir un tiempo límite puede significar la oportunidad de refundar la Nación. A la crisis de la democracia debe respondérsele con más democracia y con nueva democracia. Liberar la capacidad creadora y realizadora de nuestro pueblo es el camino para construir un país con libertad, justicia y solidaridad. Consecuentes con este análisis, consideramos que las instituciones de la Ciudad también deben nutrirse del impulso participativo de nuestros vecinos y, en la práctica, canalizar las demandas ciudadanas de nuestra jurisdicción. Así ayudaremos a remodelar nuestras instituciones republicanas para ofrecer a la ciudadanía un cauce cierto para mejorar la calidad de vida y construir una sociedad sin excluidos, más justa y solidaria.
Por todo esto, Sra. Presidenta, solicitamos la aprobación de
este Proyecto de Declaración. |
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